¿Cómo se recuerda y cuándo se olvida?

La memoria en La Jetée de Chris Marker

«No recordamos, reescribimos la memoria»
– Chris Marker

 

La Jetée es un mediometraje compuesto por una serie de fotografías en blanco y negro que se muestran estáticas mientras se escucha a un narrador contar la historia de un sujeto sometido a experimentos científicos durante la tercera guerra mundial, con el propósito de viajar en el tiempo para obtener ayuda. Este hombre ha sido seleccionado para ser protagonista de dichos experimentos por estar “marcado” con un recuerdo de su infancia: el día en que presenció la muerte de un hombre en un aeropuerto.

chrismarker
Marker formaba parte del movimiento Bobó (Margen izquierda o Rive Gauche), estilo de vida bohemio en donde la revista de cine Positif impulsó a varios artistas a convertirse en directores de sus propias películas, grupo que además se caracterizó por trabajar con la deconstrucción de los conceptos de tiempo y espacio; así pues la relación entre memoria e imágenes, su inscripción en la historia, y el medio que las transmite, funcionan como leitmotivs en gran parte de la obra de Chris Marker. Sin embargo lo inusual y particular de La Jetée es el uso de fotografías en lugar de imágenes en movimiento, planos estáticos, es decir, tenemos una película sin movimiento (a excepción de una secuencia en donde una mujer se despierta), y es que a pesar de la contradicción, La Jetée es considerada una obra cinematográfica aunque el mismo director encargó de denominarla como una fotonovela.

La estructura de esta obra de cuasi ciencia ficción se construye mediante una fragmentación de todos los recuerdos acumulados de una persona, cómo se compone el tiempo y sus acontecimientos, los recuerdos reales y los inventados, todos aquellos recuerdos que por alguna razón se conservan en nuestra memoria y que desaparecen con el tiempo. La narrativa desafía la lógica de la memoria y socava los conceptos del tiempo; en términos formales y temáticos, la película juega con la idea de que la memoria está estructurada como una serie de tomas instantáneas y discontinuas y no como un flujo narrativo continuo. Como se escucha en la narración: “nada distingue a los recuerdos de los momentos ordinarios. Los recuerdos se proclamarán más tarde como tales al mostrar sus cicatrices”.[1]

¿Qué es una Madeleine?Sólo un recordatorio…

Así, uno llega a nombrar Madeleines a todos esos objetos,
a todos esos instantes que pueden servir como disparadores
del extraño mecanismo de la Memoria.[2]

Chris Marker se cuestiona como pueden tener memoria las personas que no toman fotografías o que no graban videos, y es que ¿quién no ha construido recuerdos de la infancia a partir de fotografías?, quizá sean nuestros primeros recuerdos una reconstrucción que nos hemos encargado de elaborar a partir de imágenes vistas en algún álbum familiar.

Finalmente, la imagen para Marker se ha convertido en una extensión de la memoria y se encarga de develar los mecanismos de la memoria personal y colectiva en cada una de sus obras. Pues mientras que en La Jetée se remite más a una memoria personal no se puede dejar a un lado toda la memoria colectiva que trabaja en el resto de sus obras, una obra clave donde retoma ambas memorias es en el film titulado Level Five, en donde la protagonista intenta conseguir acceso a las historias que no fueron escritas sobre la batalla de Okinawa mediante un programa de computadora[3] y donde podemos interpretar la memoria colectiva como aquellas memorias compartidas, superpuestas, encuadradas en marcos sociales y relaciones de poder, tradiciones, diálogos con otros, memoria en estado de flujo social constante: arma y desarma la historia a través de la memoria colectiva.

Volviendo a La Jetée, con aquél sujeto que gracias a la ciencia puede viajar en el tiempo y al cual se le presenta la oportunidad de decidir entre vivir en el futuro o en el pasado y que opta por viajar al pasado tomando como excusa a una mujer de quien está enamorado, pero que vuelve únicamente para entender aquél recuerdo del cual está obsesionado, comprende que la muerte de aquél hombre que tanto quedó grabada en su memoria, no es más que su propia muerte. Es decir, el ser que se niega al futuro para volver al pasado y morir en el presente: así es como Marker reformula el tiempo en este film.

La Jetée bien podría ser una metáfora sobre el desdoblamiento, el encuentro del ser con su propia muerte a partir de la memoria.

«De una muerte a la otra, el adentro absoluto y el afuera absoluto entran en contacto, un adentro más profundo que todas las capas de pasado, un afuera más lejano que todos los estratos de realidad exterior» (Deleuze, 1987: 275).

La memoria en el cine de Marker, y como se declara en La Jetée, es el único mecanismo que puede salvar de la destrucción final. Y, hasta ahora, la única forma práctica de viajar en el tiempo.[4]


[1] Alter, Nora M. “Inteligencia Filmada” en Chris Marker INMEMORIA. Ambulante Ediciones, México, 2013, pp.60-61.
[2] Chris Marker, INMEMORIA. Ambulante Ediciones, México, 2013, p.11
[3] Ibídem, p.58
[4] Montesinos, Jaime Abad. Chris Marker, un viaje a través de las imágenes. Versión en línea: [http://www.contranatura.org/articulos/Filmes/PDF/Alvarez-Marker.pdf]

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