La realidad: un personaje invisible

La realidad implica la integracion del sujeto a un cierto juego de significantes[1]

Es dentro de este juego en donde Chéjov posibilita mundos ficticios que parten de una realidad y es así como logra consagrarse como padre del realismo en la literatura rusa, su forma de reflejar la realidad de aquella época se caracteriza por una minusiosa descripción y por el interés hacia temas cotidianos, políticos y sociales.

       El beso es una obra de Antón Chéjov que relata parte de la vida de Riabóvich, el oficial ruso más tímido de la brigada que se enfrenta a una situación que determina el sentido de su vida: un beso. Fue un veinte de mayo a las ocho de la tarde cuando la brigada de artillería se detuvo a pernoctar en una aldea, en donde el teniente Von Rabbek, propietario del lugar invita a los señores oficiales a una velada en su casa. Es ahí mismo en donde Riabóvich, recibe por error un beso.

       Tomando esta historia como hilo condutor, Alonso Ruizpalacios realiza una adaptación de la obra de Chéjov en donde se exponen anécdotas sociales de la misma naturaleza de las que partía el escritor, desencadenando diágolos que hablan no sólo de la experiencia de un beso, sino de la situación del narcotráfico en México. El reparto formado por Raúl Briones Carmona, Francia Castañeda, Sophie Alexander-Katz, Leonardo Ortizgris y Pablo Chemor, quienes son también los anfitriones que reciben al público invitándolo a sentarse rodeando un samovar, crean una atmosfera de intimidad entre todos los presentes, el actor tiene como misión aproximarse al público y le ofrece entonces al público tomar el té sobre la cola de un piano que sin que este lo sepa, pasará a convertirse en parte del escenario. Los actores comienzan a charlar entre sí, le preguntan a algún invitado quién quiere que de inicio a la función. El invitado elige. ¿Ha empezado la obra?

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       En El beso el director juega con una serie de realidades que se van entretejiendo a lo largo de la obra creando un discurso que lleva al público a cuestionarse el papel de la realidad dentro de la ficción.

       Para presentar la situación social por la que atraviesa México se utiliza una gran cantidad de recursos, como historias personales y posturas políticas que cada actor expone, así como grabaciones de testimonios con la finalidad de presentar la situación social por la que atraviesa el país en relación a la violencia y narcotráfico, aunque esto es un vaiven que vuelve confuso el desarrollo de la obra en diversos momentos, existen recursos que resultan interesantes al ser utilizados mientras los actores se encargaban de recitar algunos pasajes del cuento de Chéjov, en donde se recrean escenas tales como el recorrido de la brigada, el trote de un caballo, las alucinaciones de Riabovich causadas por la incertidumbre del beso y el correr del agua, siriviéndose de materiales como sábanas, fósforos, polvo y páginas de revistas; sin duda la escenografía de Gerardo Hernández creó un espacio ingiualable para poner en escéna a Chéjov.

       De esta forma Ruizpalacios lleva esta adaptación en la que un beso nos conduce por diversas situaciones en donde la línea entre la realidad y la ficción se vuelve difusa, los actores dejan de ser actores, el libreto pasa a ser una serie de confesiones y el público se vuelve actor, todo esto sin salir de la misma función de teatro.

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Dirección: Alonso Ruizpalacios
Producción: Fernanda de la Peza
Intérpretes: Sophie Alexander-Katz, Raúl Briones Carmona, Francia Castañeda, Pablo
Chemor y Leonardo Ortizgris.

[1]          Jaques lacan, Seminario.lespsychoses.seuil, Paris, 1975, p. 283

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