El país de las últimas cosas

 

 

 

 

 

 

 

 

Paul Auster
El país de las últimas cosas 
Anagrama, 2007, 205 pp.

El país de las últimas cosas es una novela de Paul Auster publicada por primera vez en el año de 1987 en Estados Unidos. En esta el autor retrata el cataclismo de una sociedad consumista y narrando a través de las cartas que el personaje principal –Anna Blume– envía a su novio desde algún lugar de Londres, nos pone ante un panorama de una ciudad en decadencia.

“Los habitantes del país de las últimas cosas son como sombras sin identidad ni perspectivas a largo plazo. Tampoco tienen futuro, porque han perdido el pasado. De allí que el presente sea una pura inmediatez sin trascendencia.”

Anna Blume partió en busca de su hermano desaparecido y se adentra en una ciudad que poco a poco se deteriora, dentro de esta ciudad toda estructura pierde sentido y la civilización se extingue. Todo desaparece sin razón aparente y nadie puede hacer algo para evitarlo puesto que las personas sumergidas en una desesperación por encontrarse condenadas a vivir en el no-consumo y extraviadas en una vida sinsentido, terminan corriendo hasta desaparecer o saltando de un edificio, terminando así con el asco consciente o inconsciente del yo.

A continuación un pequeño extracto de la novela:

 Se le flama «el último salto» y debo admitir que presenciarlo despierta un sentimiento conmovedor, la sensación de que un nuevo mundo de libertad se abre en tu interior; ver la silueta dispuesta a saltar en el borde del techo, luego, siempre un momento de duda, como un intento por prolongar esos segundos finales, y la forma en que tu propia vida parece agolparse en la garganta; entonces, de súbito, porque nunca puedes saber exactamente cuándo va a suceder, el cuerpo se arroja al vacío, se lanza volando hacia el suelo. El entusiasmo de la multitud te llenaría de asombro, escuchar sus ovaciones frenéticas, ser testigo de su exaltación. Es como si la violencia y la belleza del espectáculo los liberara de sí mismos, les hiciera olvidar la miseria de sus propias vidas. El «último salto» es algo que todo el mundo es capaz de comprender y que responde a los más íntimos deseos de la gente: morir en el acto, desaparecer en apenas un instante breve y glorioso. A veces pienso que la muerte es lo único que logra conmovernos, constituye nuestra forma de creación artística, nuestro único medio de expresión. A pesar de todo, algunos de nosotros conseguimos sobrevivir.

Esta novela, que comienza con Anna Blume emprendiendo la búsqueda de su hermano William, termina en la búsqueda de sí misma, pues mientras Anna va introduciéndose cada vez más entre las ruinas de la ciudad y las particulares historias de sus habitantes también va extraviando inevitablemente su condición humana.

Es un libro bastante recomendable y si no conocen las obras del señor Paul Auster, esta novela podría convertirlos en austerianos. Pezconejo cree que es un buen inicio para que todos aquellos que ignoren los mundos faltos de esperanza que este autor crea, los haga sentirse identificados.

Anuncios

Un pensamiento en “El país de las últimas cosas

Los comentarios están cerrados.