Gina Pane: memoria del cuerpo

“La herida es la memoria del cuerpo; memoriza la fragilidad, el dolor, es decir, su existencia real. Es una defensa en contra del objeto y de las prótesis mentales.”
                                                                                Gina Pane

Durante la década de los 60, en gran parte de Europa y América acontecen revoluciones sociales que buscan crear conciencia sobre la justicia social: hacer que el mundo sea capaz de sentir lo que le pasa al otro. Los movimientos artísticos ya abordan los conflictos políticos y sociales más directamente y así el artista se convierte en un mediador social.

Gina Pane (1939-1990), artista francesa es pieza fundamental para la fundación del movimiento Body art en Francia. El Body art o arte corporal consiste en el trabajo a modo de performance del artista con su propio cuerpo, el cuerpo es el lienzo del artista.

A inicios de 1970 Gina Pane crea obras que juegan con las relaciones ambiguas del hombre entre la violencia y la ternura, los temores de la infancia y la neurosis de los adultos, la violencia política y la esfera privada, el gesto radical y las formas seductoras. Sus obras, que tienen como protagonistas su cuerpo, la herida y el público circundante, se vuelven una serie de acciones como respuestas catárticas hacia el contexto histórico que se desarrollaba durante esos años: la identidad sexual, la liberación de la mujer, la guerra de Vietnam y la opresión política.

«Tuve la necesidad de experimentar la misma relación con otros cuerpos, aparte del mío. Empecé a trabajar en apartamentos (no en galerías) donde el público estaba invitado.»

En 1971 Gina Pane crea un performance en su estudio en París titulado “Escalade non anesthésiée” en el cual sube por una escalera con bordes metálicos sobresalientes añadidos sobre cada peldaño, lacerando sus pies y manos, denunciando –con la sangre recorriendo su piel– el cuerpo controlado socialmente por la violencia y el poder, trayendo a la superficie un dolor demasiado oculto o “anestesiado” como ella solía llamar: «un mundo en el que todo está anestesiado».

Escalade non anesthésiée / 1971

En 1973, Gina Pane se hiere metódicamente el brazo con espinas de rosas durante su performance “Azione Sentimentale” (Acción sentimental). En 1974, durante la acción “Psyche” se corta con una cuchilla de afeitar sobre el vientre dibujando una cruz que tiene como punto central el ombligo y de la misma manera en 1975 en su acción “Cuerpo Presente” elige cortarse el dorso del pie y depositar el sangrado sobre un molde de yeso, al caminar va dejando un rastro de sangre en forma de huella.

Azione Sentimentale / 1973

Psyche / 1974

Cuerpo presente / 1975

«La extensión de las heridas lanzadas rebasaba los límites del espacio marcado por la superficie de cemento fresco, afectando los pies calzados de los espectadores y el resto de performers (reproducían las sensaciones dolorosas), creando una esfera de sensibilidad particular».

Para Gina Pane toda experiencia corporal refleja el cuerpo del otro, el cuerpo «presentido». Y así el público no puede permanecer indiferente ante estas agresiones físicas, el espectador debate interiormente entre lo que no quiere verse más en que en lo que se ve.

The Conditioning, first action of Self-Portrait(s) / 1973

«Pierdo mi identidad reencontrándola en los otros, un vaivén, un equilibrio de lo individual y de lo colectivo, el cuerpo transindividual. Sufro, luego existo»

Mucho se ha discutido acerca de la obra de Gina Pane, ¿es o no masoquismo?. El masoquismo está ligado a lo egoísta, al beneficio propio. Las acciones de esta artista eran motivadas precisamente por lo contrario: el abandono del yo en los otros.

«Yo, la artista soy los otros; a vosotros me dirijo por que sois la unidad de mi trabajo: el otro. […] Si yo abro mi cuerpo es para que vosotros podáis recordar vuestra sangre, es por amor hacia vosotros: al otro»

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2 pensamientos en “Gina Pane: memoria del cuerpo

  1. Pingback: Prácticas paralelas: cuerpo de mujer, cuerpo de obra |

  2. A pesar del peso significativo de toda su obra en sí, como concepto, he de decir que todas las fotografías que he encontrado de sus performances son preciosas. No es de extrañar debido al impacto visual que pretendía, aunque me apetecía recalcar la fina línea entre bello y horrible.

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