El canibalismo de Caperucita Roja

“Caperucita Roja era una niña que quería mucho a su abuelita, la madre le dio una cesta llena de pastelitos y le pidió que le llevara la merienda a la abuelita que vivía en una casa en el bosque. La madre le advirtió que mientras estuviera en el bosque no se entretuviera ni hablara con extraños; ya en el bosque caperucita se encontró con el lobo, quien la engaña y la desvía del camino. El lobo llega a casa de la abuela y se la come, más tarde al llegar caperucita una vez más es engañada por éste y también se la come.”

Ese fue un pequeñísimo resumen de la versión más popular del cuento de la Caperucita Roja y que se le adjudica a los hermanos Grimm, Jacob y Wilhelm, quienes son conocidos precisamente por sus cuentos para niños, tales como Blanca NievesLa CenicientaHänsel y GretelLa Bella Durmiente, entre otros. La mayoría de estos cuentos fueron adaptados años después por Walt Disney, quien se encargó de darles un giro menos crudo (los que conozcan las versiones de los hermanos Grimm sabrán a qué me refiero) y más apto para un público infantil, pues los cuentos de estos hermanos tendían a ser bastante sanguinarios o crueles capaces de asustar a cualquier niño.
Pero esta historia de la Caperucita Roja, antes de convertirse en cuento, fue una leyenda que no tiene mucho que ver con la historia que desde niños hemos leído o nos han contado, incluso la versión de los hermanos Grimm puede resultarnos encantadora comparada con lo siguiente. Hace algunos días encontré perdida entre las páginas de un libro la copia de una carta muy curiosa que escribió Charles-Alexander Lesueur a los hermanos Grimm en el año 1811 en la que les informa –incluso un poco asustado–, sobre la terrible  leyenda de la niña y el loboLa carta publicada a continuación titulada Carta a los hermanos Grimm, se podría decir, revela los orígenes caníbales de este cuento…
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